CONTRA LA IZQUIERDA "WOKE" - RESEÑA
Susan Neiman. Izquierda no es woke. Barcelona: Debate, 2024, 214 pp.
Por Manuel Cuipa Chancahuaña
Neiman es una brillante filósofa por la universidad de Harvard, maestra y escritora norteamericana. Sus áreas de reflexión académica son la Ilustración, la filosofía moral, la metafísica y la política. Nuestra autora afirma: “no tengo ningún problema en que me califiquen de izquierda y socialista”. Pero, ¿qué significa ser de izquierda y qué lo diferencia de lo liberal? El liberalismo solo defiende los derechos políticos (libertades en todo ámbito: expresión, economía, tránsito, religión, etc), la izquierda además de ello reivindica los derechos sociales (justicia social y economía justa). Para la izquierda “los derechos sociales constituyen la base para el ejercicio real de los derechos políticos”, el resto son cosas declarativas de buenas intenciones que siempre acaban sin concretarse. Es decir, sin el ejercicio tangible de los derechos sociales, los derechos políticos son irrealizables. Aquí radica su propuesta y diferencia de la izquierda con los liberales.
Sin embargo, Susan Neiman señala que en las últimas décadas hay renuncias, abdicaciones y prioridades equivocadas desde la izquierda. A lo que ella denomina la izquierda woke. Este es un texto de debate y combate contra esa opción que está en boga en sus distintas manifestaciones, enfatiza: “Yo no estoy dispuesta a ceder la palabra ‘izquierda’, o aceptar el planteamiento dicotómico de que los que no son woke tienen que ser reaccionarios”. La izquierda de Neiman -ademas de la defensa de los derechos sociales- se basa en tres perspectivas irrenunciables: el compromiso con el universalismo frente al tribalismo, una distinción clara entre justicia y poder, finalmente una creencia en la posibilidad del progreso. Caso contrario, los woke se han enfocado más en la política identitaria de tipo racial o de género, y esto para la izquierda “se ha convertido en una política de símbolos en lugar de serlo del cambio social”. El foco de la izquierda woke ha dado más prioridad a las desigualdades del poder, mientras el concepto de justicia (social-económica) se ha relegado a un segundo plano.
Los casos anecdóticos nada trascendentes del movimiento woke son más que contradictorias. Por ejemplo, cuando una editora alemana promocionó un libro con la frase "Este libre te abrirá los ojos". Fue atacada de inmediato por utilizar palabras que podían causar sufrimiento a los ciegos, y fue obligada a retirar el anuncio. Y en cuanto a los woke poscoloniales, para ellos Israel estaría situado dentro del Norte Global, mientras Palestina pertenece al Sur Global, cuando Hamas masacró a más de mil doscientos ciudadanos israelíes muchos de ellos inocentes (niños, ancianos) y otros voluntarios que socorrían a los palestinos, a este hecho fatídico algunos woke del mundo occidental celebraron calificando el atentado como "resistencia a la ocupación" e incluso "justicia poética". Esto es precisamente el tribalismo woke. ¿Qué nos empide cuestionar a Hamas, tanto a Netanyahu juntos? Se pregunta la autora. La izquierda woke que niega el universalismo es negativo en un momento que los ascensos de gobiernos nacionalistas. El wokismo da enfásis más a lo identitario (racial, étnico, género) en modo de víctima, eso es el tribalismo que Neiman cuestiona. Porque no se dan cuenta de sus consecuencias, por ejemplo, el nacionalismo judío del Estado de Israel se fundó inicialmente como una víctima del Holocausto nazi y hoy es el victimario de los palestinos en Gaza. Esto nos quiere decir que el empoderamiento de las víctimas no son necesariamente garantías de una corrección política ni consecuencia de una aspiración univerarsal de la justicia.
La izquierda woke que se aboca en la política edentitaria de género y racialidad, no se diferencia tanto de las prácticas de la derecha conservadora. Un ejemplo es el caso del gobierno de Donald Trump, cuando nombra a un neorocirujano como jefe del Departamento de Desarrollo porque era negro, o a su inoperante yerno a la misión de la política exterior porque era judío, cuando designa a una católica de extrema derecha para suceder a Ruth Bader Ginsburg (jurista y defensora de igualdad de las mujeres en los EUA) por el hecho de que ambas eran mujeres, o designar a un diplomático en Alemania porque era gay. El hecho de adoptar un "gabinete más diverso" (o más woke) no cambia las estructuras del poder, más bien legitima para promover políticas más conservadoras de la extrema derecha.
La autora se interroga tambíen desde la óptica de la Ilustración hasta qué punto las posturas woke tienen improntas intelectuales de raíces reaccionarias de Carl Schmitt y Martín Heidegger, o cómo están conectadas con su pertenencia al Partido Nazi.
El libro consta de una introducción y cuatro temáticas importantes:
1. El universalismo y tribalismo.
2. Justicia y poder.
3. Progreso y ruina.
4. Qué es la izquierda.
Veamos esquemáticamente a cada uno.
1. El universalismo y tribalismo

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