AUGUSTO SALAZAR BONDY - RESEÑA
Augusto Salazar Bondy. ¿Qué es la filosofía? Lima, 1967, 60 pp.
✍️ Por Manuel Cuipa
La pregunta por la filosofía es inquietante y desafiante para todos. ¿Qué es la filosofía?, ¿para qué sirve?, ¿qué puedo conocer?, ¿qué debo hacer?, ¿qué me cabe esperar?, ¿qué es el hombre? La filosofía, para nuestro autor, sirve para discernir opiniones irracionales y discriminar saberes vulgares, arrostrar también la desazón de la duda o la negación, sirve para no vivir engañados por la ideología y las ilusiones. “La filosofía es la última estación de la racionalidad del hombre. […] en ella el espíritu humano muestra a la vez su fortaleza y su debilidad”. Y la filosofía es también, y ante todo, “la unidad de la vida y el pensamiento”.
Augusto Salazar Bondy (1925-1974), nuestro filósofo peruano más universal, responde de modo general a esas preguntas en este breve ensayo. Sin embargo, resulta que los filósofos no tienen respuestas simples, únicas ni definitivas, sino “enfoques aproximativos, definiciones provisionales y sugerencias para una comprensión del filosofar”.
En cualquier disciplina o ciencia, los estudios sistemáticos al respecto se definen mediante dos expedientes: determinar su objeto y fijar su procedimiento. Es decir, establecer aquello de lo que se ocupa (objeto de estudio) y la manera en que lo hace (método de estudio). Esto no sería posible en filosofía; de ahí la dificultad de definirla, porque cada filósofo constituye, en sus temas y procedimientos, como espécimen únicos. La filosofía hay que entenderla en su filosofar, en su desenvolvimiento histórico diverso: Sócrates en el ágora, Marco Aurelio en el trono, Diógenes en el tonel, Hegel en la cátedra o Diderot en el salón aristocrático.
1. La filosofía no es ciencia
Según nuestro autor, la filosofía es más que una ciencia. La ciencia está sujeta al estudio de los hechos y depende de ellos. La ciencia observa, explica, enumera, describe y prevé hechos; en cambio, la filosofía no informa sobre hechos ni los describe o explica. “La filosofía los interpreta, busca determinar su sentido, iluminarlos de acuerdo con patrones conceptuales universales”.
La ciencia es un sistema de enunciados que se ocupa de una parcela de la realidad, de un sector "determinado", con métodos definidos y probados. En cambio, la filosofía rompe el marco de todo sistema, va más allá de las circunscripciones "objetivas". La filosofía, a diferencia de la ciencia, es de vocación totalizadora e integradora.
2. La filosofía no es religión ni arte
En la religión se guía uno por la creencia (y la ideología); en la filosofía prevalece la racionalidad frente al deseo y al sentimiento. “En filosofía no se admite creer sin pruebas ni tener simplemente fe en una verdad admitida”. En filosofía es preciso fundamentar el cuestionamiento teórico (lógico) del mundo y la existencia. Sin embargo, en la religión basta la fe, la subordinación a las motivaciones subjetivas con respecto a un principio absoluto de "verdad", valor y ser.
La filosofía tampoco es arte, porque “el artista expresa la existencia sin formularla intelectualmente, sin dar prueba ni ofrecer explicaciones”. Su dominio es, además, el de la fantasía, el de la irrealidad, y su materia prima es la imaginación creadora. Sería interesante relacionar sus coincidencias y divergencias sobre la filosofía de Augusto Salazar Bondy con las condiciones de la filosofía de Alain Badiou: ciencia, arte, política y amor —según el filósofo francés—.
3. ¿La filosofía es ideología?
Ideología tendría tres acepciones: conjunto de ideas y creencias irracionales; cuerpo doctrinario de carácter político; e ideas y opiniones suficientemente sistematizadas. De acuerdo con lo anterior, la ciencia no es una ideología, mientras que las doctrinas religiosas, morales, artísticas y políticas sí lo son.
La filosofía se ofrece como un cuerpo sistemático de ideas y opiniones sobre el hombre, la realidad, el pensamiento… Es decir, se ofrece como una ideología racional y sistemática, con la diferencia de que la filosofía no admite ningún concepto que no haya sido racionalmente clarificado, ni formula valoraciones sin fundamento teórico suficiente. Porque el filósofo está impedido de alegar gustos y deseos, impulsos o intereses personales.
4. La filosofía y la vida
Lo más impactante e importante que formula Augusto Salazar Bondy es que la filosofía es inherente a la vitalidad del filósofo. No hay esa separación ni renuncia teórica con la práctica individual: la filosofía es unidad de la vida y el pensamiento coherentes. Esto ocurre bajo las siguientes premisas textuales, que hoy en día han olvidado los filósofos de facultad y academia:
I. La filosofía no solo es una teoría, sino un saber vital, una actitud y un modo de comportarse en la vida.
II. Todo auténtico filósofo traduce en sus obras sus ideas; así estas reflejan, cuando son genuinamente suyas, sus actitudes vitales más características y más graves.
III. No hay filosofía abstracta, independiente de quien la ha forjado.
IV. No hay un pensar filosófico genuino que no se cumpla, en primer y principal lugar, en la conducta de su creador.
V. La filosofía compromete con la vida y con el mundo, comenzando con la propia vida y con la relación que, en primera persona, mantiene el filósofo con el mundo.
VI. Los filósofos no son, pues, excepcionales como hombres, pero sí asumen la excepcional tarea de unir universalmente todos los hechos y todas las acciones. Y esto no es tarea fácil ni banal.
Finalmente, y entre paréntesis, a propósito de los filósofos: hay filósofos pensadores (rigor, claridad y hondura del pensamiento) y filósofos escritores (brillan por el uso del lenguaje y las ideas). Lo más ideal sería “ser buenos escritores y ser buenos pensadores”. Sin embargo, tratándose de Augusto Salazar Bondy, su filosofía se resume en escribir bien, pensar bien y vivir coherentemente a ello.

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