FRAUDE FUJIMORISTA

 


ORGANIZACIÓN CRIMINAL (FUJIMORISMO) AL PODER Y ESTALLIDOS SOCIALES EN EL PORVENIR 


✍️Por Manuel Cuipa 


1. La demonización de Roberto Sánchez

El candidato presidencial Roberto Sánchez es un político de origen católico con sensibilidad social, vinculado a la Teología de la Liberación. Sin embargo, la prensa limeña alineada con Keiko Fujimori lo denigró sistemáticamente, tildándolo de "comunista", "terrorista" y casi un monstruo, despojándolo de su condición humana. Cuando en la actualidad, después de la caída del Muro de Berlín (1989), el comunismo realmente no existe ni como régimen ni Estado en nuestras regiones. Eso confirma gente seria (cientistas sociales) como Inmanuel Wallerstein o Herbert Marcuse, y no los gusaneros (marcartistas) de Miami Herald o los conspiranoico del canal de televisión Willax 

La campaña de difamación contra el candidato de Juntos por el Perú fue tan brutal que evidenció el monopolio del poder mediático, el cual nunca es democrático, independiente ni objetivo, sino un altavoz y portavoz de los grupos de poder económico y político. Hoy, ese poder se encarna en la candidata de la organización criminal denominada Fuerza Popular: Keiko Fujimori. 


2. El fujimorismo y sus voceros mediáticos

El fujimorismo, como organización criminal, no resulta cuestionable para ciertos periodistas, analistas políticos y empresarios mercenarios que han hecho fortuna gracias al sistema de corrupción instaurado durante la dictadura de Alberto Fujimori (1990-2000). En la actualidad, muchos comunicadores que mantenían cierta distancia crítica con el fujimorismo han pasado a ser la "barra brava" de Keiko Fujimori. Entre ellos destacan parcialmente Nicolás Lúcar, Rosa María Palacios, Juan Carlos Tafur, Augusto Álvarez Rodrich y Marco Sifuentes. Esta dinámica revela que el fujimorismo actúa como un agujero negro que succiona a sus nuevos y antiguos "chupamedias" de la prensa limeña, sean estos liberales o ultraliberales.


3. El legado de la prensa comprada: los Vladivideos

La historia reciente del Perú, con evidencias como los Vladivideos (grabaciones clandestinas del año 2000), demuestra que la prensa limeña fue comprada y vendida como una mercancía en la sala del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Bastaban unos cuantos fajos de dinero para que incluso periodistas "críticos" cambiaran su línea editorial al mejor postor. De esa herencia corrupta nació la llamada "prensa chicha", que nunca renovó su pasado mafioso. 


En las regiones y el sur del país se le conoce como "prensa basura": La Razón, Expreso, Trome, Perú 21, Correo, El Comercio, Willax, PBO, Panamericana Televisión, América Televisión, Frecuencia Latina, Canal N, Exitosa y RPP Noticias. Hoy, sus periodistas compiten por ver quién es más "sobón" de Keiko Fujimori y quién se convierte en la caja de resonancia más potente de la organización criminal desde el poder. Ese bodrio mediático de impronta fujimontesinista ya se vislumbra en el escenario actual.


4. Falsa equiparación: Sánchez vs. Fujimori

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2021, entre Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) y Keiko Fujimori (Fuerza Popular), nunca estuvimos ante dos malos candidatos equiparables, como sostuvieron algunos informes periodísticos y analistas políticos reciclados, como Jorge Nieto e incluso el mismo César Hildebrandt. 



Las diferencias eran abismales: una es la jefa de una organización criminal condenada moral y judicialmente (caso Cócteles, lavado de activos), y el otro era un candidato visto como "mal menor", pero con algún un proyecto de país inclusivo y sensibilidad social. Sánchez representaba la herencia política del castillismo, de algún arraigo popular, plebeya y rural; Fujimori, en cambio, encarna la herencia directa del dictador, ladrón y asesino Alberto Fujimori, y el legado de la aristocracia más rancia, racista y clasista de nuestro país. Las diferencias eran obvias y distantes.


5. Los delincuentes de cuello y corbata


Del lado de la organización criminal fujimorista se encuentran los mismos y nuevos delincuentes de cuello y corbata que han hecho del Perú su botín y su caja chica. Entre ellos: Miguel Torres, Luis Galarreta, Fernando Rospigliosi, Martha Moyano, Patricia Juárez, José Chlimper y entre otros dinosaurios. Como bien sentenció César Hildebrandt, el periodista que no ha cambiado sy perfil crítico contra el poder en estos tiempos y ha combatido a derechas e izquierdas sin pausa: “Ser fujimorista es odiar el Perú”, y creo que ser fujimorista es sinónimo de ser delincuente en última instancia. Esto está más vigente que nunca en el Perú de hoy. La delincuencia política llega a las esferas del poder, en paralelo a la delincuencia común. 


6. Las personalidades que respaldaron a Sánchez

Del lado de Roberto Sánchez se encontraban y se encuentran personas respetables como Alfonso López Chau, Mesías Guevara, Ricardo Belmont y otras personalidades que, más allá de sus diferencias, apostaban por un Perú más viable, inclusivo y eficiente. Gente con voluntad de consenso democrático y lucha frontal contra la organización criminal que representa Keiko Fujimori y otros similares. Por ello, las diferencias entre Fujimori y Sánchez eran cuantitativas y cualitativamente enormes, algo que la "prensa basura" nunca quiso matizar ni discernir.


7. El verdadero "logro" de Keiko Fujimori


Keiko Fujimori nunca ha trabajado, ni siquiera en una bodega de su barrio. Estudió gratis con dinero robado por el "Tío Vladi" (Vladimiro Montesinos, según su propio testimonio) y, desde el Congreso, en la última década (2016-2026), ha vivido del presupuesto público sin generar ningún beneficio concreto para el país. Su principal ocupación ha sido causar inestabilidad política mediante vacancias y golpes de Estado contra presidentes que no se sometieron a su mafia. 

Su último logro legislativo del fujimorismo fue la aprobación del llamado "paquete pro-crimen", un conjunto de leyes que favorecen la impunidad y el crimen organizado, incluido el de su propio partido político. Desde ese modus operandi el fujimorismo representa, en sí mismo, la organización criminal desde el poder político y económico en el Perú actual.


Su mayor logro de Keiko Fujimori, su partido Fuerza Popular y sus operadores mediáticos es la captura y control de las instituciones del Estado. Desde allí sacan leyes para sus intereses, persiguen a sus opositores políticos, sancionan fiscales y jueces que los investigan sus fechorías, censuran a periodistas, y manda a disparar a la gente que protesta contra sus desmanes (como lo han hecho blindando a Dina Boluarte). 


8. La persecución a José Domingo Pérez

La prensa mercenaria del fujimorismo ha satanizado a las personalidades que se adhirieron a Juntos por el Perú, como el doctor José Domingo Pérez, exfiscal que investigó y descubrió que Fuerza Popular no era una agrupación política, sino una organización criminal dedicada al lavado de activos (caso Cócteles, Odebrecht, BCP, etc.). Este prontuario, revelado por Pérez, desató una persecución mediática, empresarial y judicial en su contra. Hoy lo difaman y lo tratan como a un demente, replicando las tácticas del fujimontesinismo: difamar sistemáticamente a la oposición desde la prensa. 

Es pertinente recordar que, en los años 90, la propia madre de Keiko Fujimori, Susana Higuchi, la describió en declaraciones públicas como alguien que "prefirió el dinero sucio de su padre" y la calificó como "mala, cara de diablo" e incluso "psicópata". En todo caso, el "loco" no es Domingo Pérez por luchar contra la corrupción, sino Keiko Fujimori por su afán de concentrar el poder, para pervertir, a cualquier costo.


9. El ensañamiento con Gustavo Gorriti

La organización criminal (el fujimorismo) también se ha ensañado con el periodista Gustavo Gorriti, de IDL-Reporteros. En los años 90, Gorriti fue secuestrado por orden de Alberto Fujimori; en el 2000, fue uno de los periodistas que alzó la voz y animó la marcha de "Los 4 Suyos" contra la dictadura. En tiempos recientes, reveló cómo la mafia fujimorista controlaba el Poder Judicial y el Ministerio Público a través de los llamados "Cuellos Blancos" y "Los Hermanitos". Frente a estas evidencias, el fujimorismo ha recurrido a la guerra sucia, la difamación mediática, agresiones físicas, amenazas de muerte y ataques personales perpetrados por su grupo de choque, "La Resistencia" o "La Pestilencia", que hostiga a periodistas, intelectuales y funcionarios que no se pliegan al despotismo naranja.


Gustavo Gorriti es limeño como dicen los críticos del interior del país, pero, ojo, no pertenece a la mafia mediática limeña. Aunque algunos lo tildan de "caviar" —término que no debería ser un insulto, sino sinónimo de una derecha moderada y dialogante—, en este país de podredumbre fujimorista y de rezago ultraderechista, en ese contexto debe primar la mínima unidad democrática y el reconocimiento a personas como Gorriti, más allá de las diferencias ideológicas o de clase. Eso debería ser normal en un país democrático. El debate y la discrepancias deben ser nota, sin llegar al nivel lumpen del fujimorismo, que es la punta de lanza de la “derecha bruta y achorada” peruanas. 


10. El caso Antauro Humala y la manipulación histórica


De manera similar, la mafia fujimontesinista ha demonizado al mayor Antauro Humala, quien en un arrebato de indignación propuso el "paredón o pena de muerte para presidentes corruptos y vladigenerales". Totalmente en desacuerdo con las formas, pero el fondo del asunto es la lucha frontal contra la corrupción sistemática. 

Siendo consecuente con su prédica etnonacionalista, Antauro se levantó en rebelión durante el Andahuaylazo (2005) contra el gobierno "corrupto y vendepatria" de Alejandro Toledo. Los fujimoristas y "vladigenerales" que firmaron el Acta de Sujeción, contra estos que no defendieron la democracia genuina en su momento, pese a llegar al poder con banderas antifujimoristas; aunque finalmente solo fueron continuadores de rezagos de la dictadura y del neoliberalismo, nacidas del autogolpe de 1992 y su consiguiente Constitución Política (carta magna). Estructura jurídica neoliberal y ultraderechista. 



Durante el Andahuaylazo, francotiradores del Estado acribillaron por la espalda a policías, pero la prensa limeña cargó toda la culpa sobre Antauro, sin investigación neutral, y se le impuso una sentencia de 18 años de prisión, un escarmiento mediático y legal de por vida. Pese a que la rebelión de Antauro en Apurímac (Andahuaylas) la población la celebró, hasta llevarlo en los hombros al líder etnonaciolista. 

No es que apoyemos el baño popular de Antauro, pero si entendemos la indignación del pueblo frente a tanta inequidad social, a lo cual Antauro Humala quería irrumpir (ruptura al orden neoliberal fujimorista) desde su prédica teórica y acción a su modo, a su estilo. 

Sin embargo, figuras como Carlos Álvarez, el bufón de Vladimiro Montesinos, ridiculizaron a Antauro como a cualquier militar drogadicto, ocultando su perfil de rebelde antifujimorista. 

Sin exculparlo de sus responsabilidades, es evidente que en este país hace falta una dosis de verdad, en un escenario enmierdado por la mafia fujimorista en la política, el periodismo y hasta el humor. La verdad nos haría libres e iguales, dentro del debate de ideas aunque sea diametralmente opuestas y controvertidos, pero la prensa fujimorista controla la opinión pública y manipula la verdad histórica.


11. El golpe a Pedro Castillo y el racismo estructural

De la misma forma, la organización criminal, la ultraderecha y sus mercenarios satanizaron al expresidente Pedro Castillo (2021-2022). Durante su gestión, Castillo se negó a firmar una "Hoja de Ruta" con la CONFIEP y a otorgar apoyo económico a la gran prensa limeña —favores que todos los presidentes anteriores concedían—. Además, anunció (aunque sin ejecutar) que revisaría los Contratos Ley que benefician a grandes empresas extranjeras. 

Pero el hecho más simbólico fue la llegada de un campesino, rondero y rural al Palacio de Pizarro, lo que desató un odio visceral, racista y clasista por parte de la derecha y ultraderecha limeña, que nunca toleró que la "plebe" llegara al poder mediante el voto popular.

Entonces se desencadenó un "golpe coordinado", como lo confesó el propio Miguel Torres, adláter de Keiko Fujimori. Ese golpe contó con la complicidad de la prensa, la Fiscalía, el Poder Judicial y el consorcio empresarial. Castillo fue destituido de manera inconstitucional, y en su lugar se impuso a Dina Boluarte como "sirvienta" del fujimorismo y de los grupos de poder. Este es el Perú actual: un orden colonial, clasista y racista, controlado por la mafia fujimorista, que ejerce un proyecto autoritario con influencia decisiva sobre todas las instituciones del Estado.


12. El falso cuco de Venezuela y la omisión de Argentina

La mafia fujimorista y su prensa mercenaria han insistido en que un gobierno de izquierda convertiría al Perú en Venezuela o Cuba. Esta narrativa se ha repetido en las elecciones de 2006, 2011, 2021 y 2026. Sin embargo, el fujimorismo omite mencionar el caso de Argentina, donde el ultraderechista Javier Milei prometió prosperidad y lucha contra "la casta", pero ha sumido al país en una crisis política y económica sin precedentes, al punto inaudito que los argentinos consumen carne de burro y mascotas por falta de alimentos.

Lejos de cuestionar a Milei, el fujimorismo mediático y político culpa a la población y a gobiernos anteriores. Esto anticipa que, en un eventual gobierno de Keiko Fujimori, se llevaría al Perú a la bancarrota y se culparía del desastre a los gobiernos que ellos mismos auspiciaron (Boluarte, Jerí, Balcázar).


13. La selectividad del miedo: México y Colombia

El fujimorismo siempre cita a Venezuela y Cuba, pero nunca menciona a México, gobernado por Claudia Sheinbaum, ni a Colombia, con Gustavo Petro, ambos países con gobiernos de izquierda que muestran estabilidad política y avances en la democratización de la educación, la salud y la economía. 

El fujimorismo, como brazo político de la derecha más lumpen y macartista, no citará esos casos, porque desmontan su narrativa. Tampoco aclara que Venezuela, gobernada por Delcy Rodríguez, negocia con Donald Trump, y que la calificación de "dictadura" o "democracia" depende de los intereses petroleros de Estados Unidos. ¡Vaya democracia "Made in USA"!


14. El fujimorismo como caballo de Troya de los poderes fácticos


El fujimorismo es el caballo de Troya de los poderes fácticos en el Perú. La CONFIEP actúa como una banda económica que solo piensa en engordar sus bolsillos, favoreciendo a grandes monopolios y oligopolios, sin considerar a las clases populares ni medias. Esta élite replica el rol del "Tribunal del Consulado" en la colonia, que financiaba a los realistas contra los patriotas. Hoy, la CONFIEP financia a la organización criminal que lidera Keiko Fujimori. La burguesía peruana mantiene así su impronta parasitaria y antinacional, sin patria ni visión democrática. Utilizan al fujimorismo (o a Rafael López Aliaga) como pitbulls rabiosos, desde esa prepotencia autoritaria para imponer, saquear, vender y robar el Perú, y asesinar al pueblo si se atreven a protestar. 

El "pueblo" se define como mayoría nacional-popular, opuesta a la élite; no todos son pueblo ni lo defienden. El fujimorismo es la "punta de lanza" de ese poder fáctico que detenta el poder real por encima del gobierno y las instituciones. Los partidos de derecha política son expresiones de la estructura económica. Quien gobierna no son los políticos, sino desde la sombra, los poderes fácticos. 


15. La amenaza privatizadora: Petroperú y los recursos estratégicos

En un hipotético gobierno de la organización criminal, se aplicaría la doctrina lumpen-liberal: rematar los recursos estratégicos a privados. Petroperú, la empresa estatal de hidrocarburos, sería privatizada, siguiendo el pensamiento "vendepatria" de la derecha peruana. Esto contrasta con países vecinos que mantienen empresas estatales competitivas: Ecopetrol (Colombia), ENAP (Chile), Pemex (México) y Petrobras (Brasil). La burguesía peruana, representada en el fujimorismo, actúa como un burdo vendedor ambulante de los recursos de todos los peruanos. 


En el Perú hay una tradición narrativa ultraliberal de los periodistas, economistas y políticos, cuál mercenarios de los grupos de poder y operadores de los negocios privados nos habla su paporreta neoliberal en la prensa como diario Gestión, El Montonero, Instituto Peruano de Economía y otros dogmas neoliberales que, ha toda costa quieren privatizar lo poco que quedan los servicios y empresas públicas en el Perú (Essalud, Sedapal, PetroPerú, etc). La economista anglo-argentina Mariana Mazzucatoles con su texto El Estado emprendedor. La oposición publicó VS. privado y sus mitos (2013) rebate esos fanatismos unilaterales de la derecha nuestra, tan fujimorista y lumpen-liberal. 



16. El retroceso social y laboral

El fujimorismo, si llegara al poder, aplicaría la política económica neoliberal más salvaje: privatizaría el agua, la educación y la salud pública, y flexibilizaría los derechos laborales, precarizando a los trabajadores. Esto ya lo hizo Alberto Fujimori en los años 90. Programas sociales como Beca 18 y Pensión 65 estarían en riesgo de recortes o clientelismo. La corrupción fujimorista es un sistema que corroe a pobres y ricos, y su estructura de organización criminal le permite delinquir en todas las áreas del Estado y del sector privado.


17. Censura y represión: la lección de las protestas

En un gobierno de la organización criminal, se reinstauraría la censura a las voces disidentes y se judicializaría y "terruquearía" cualquier protesta. El "orden" significaría balas contra el pueblo, como ya ocurrió durante el golpe cívico-militar de Dina Boluarte. Más de 70 peruanos fueron asesinados en el sur del país y otras regiones durante las protestas de diciembre de 2022 y enero de 2023, y hasta ahora no hay justicia. La prensa mercenaria limeña nunca denunció estos crímenes con la misma vehemencia con que defiende al fujimorismo. La herida nacional es profunda y no cicatrizará en los próximos cinco años.


18. El fraude y la intervención externa

La organización criminal está cerca de llegar al poder, y si lo logra, será gracias a la intervención de la embajada estadounidense (con figuras como Bernie Navarro), el apoyo de encuestadoras como Ipsos (cuyo representante, Alfredo Torres, fue visitante del SIN), la tibieza de Jorge Nieto Montesinos (sobrino de Vladimiro Montesinos), y el fraude en las mesas de votación en el extranjero (Argentina, España, EE. UU.), además con el aval de los cancilleres fujimoristas con carnet de Fuerza Popular como denuncia el semanario Hildebrandt en sus trece


La misma operación de fraude y suplantación de personeros fujimoristas a los de JP se llevó en Lima Metropolitana, así como la impugnación de mesas rurales que favorecieron a Juntos por el Perú en Puno. El porvenir del fujimorismo, si llega al poder, está desacreditado desde su origen y su pasado. La ciudadanía informada, incluso en las zonas más alejadas, debe responder con el antifujimorismo, que reúne a todas las fuerzas vivas y democráticas. La pregunta cardinal que los "chupamedias" de Keiko no responden es: ¿Hay consenso y reconciliación posible con una organización criminal desde el poder?


19. La respuesta ciudadana: fraude, movilización y nuevas elecciones 

Frente a los primeros indicios de una aparente victoria de la organización criminal, han surgido más evidencias de fraude y leyes que otorgan carta blanca a la policía para disparar al pueblo. La prensa basura limeña, lejos de enmendarse, continúa en campaña por el fujimorismo. Ante este escenario, no hay posibilidad de que Roberto Sánchez se mantenga diplomático. Es necesario evidenciar el fraude, movilizar al pueblo y exigir un reconteo de actas (incluso nuevas elecciones). Nada está perdido. No se debe dar crédito ni solvencia a un asomo de poder de la organización criminal, que cuenta con su centro mediático, empresarial y político para perpetuar la farsa democrática, con la complicidad de la ONPE y el Jurado Nacional de Elecciones, ambos en manos del rezago fujimorista. La credibilidad para esta farsa "democracia" sería bajo las nuevas elecciones generales. La ciudadanía ya con toda información será más selectivo. ¿A qué le temen los mafiosos y charlatanes? Sincerar con un nuevo proceso electoral sería inicio de reconciliación ciudadana y credibilidad democrática frente a la captura de la organización criminal bajo concentración de poder. 


20. David contra Goliat: la lucha democrática

La red mafiosa del fujimorismo y del poder fáctico es una maquinaria poderosa. Pero la lucha del pueblo contra esta élite es como la de David contra Goliat. La gente con memoria, la gente informada y la gente asqueada del sistema de corrupción fujimorista estarán del lado de la verdad, la justicia y la transparencia. La mafia mediática, económica y política, en cambio, siempre estará del lado del poder, del lado de la élite, del lado de la organización criminal.

La lucha democrática que se viene contra el fujimorismo y sus secuaces es, sin duda, la metáfora de David (el pueblo) contra Goliat (la élite). Cada uno sabe en qué bando está y no somos ajenos ante esta farsa electoral. 


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Fuentes y referencias históricas


· Vladivideos (2000): Grabaciones que evidenciaron el soborno a periodistas y empresarios por parte del régimen de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

· Caso Cócteles (2017-2021): Investigación fiscal que llevó a prisión preventiva a Keiko Fujimori por lavado de activos y organización criminal.

· Andahuaylazo (2005): Rebelión de Antauro Humala contra el gobierno de Alejandro Toledo.

· Marcha de los 4 Suyos (2000): Movilización ciudadana contra la dictadura fujimorista.

· Golpe a Pedro Castillo (2022): Destitución inconstitucional del presidente Pedro Castillo y posterior represión en las protestas de diciembre 2022-enero 2023, con más de 70 fallecidos (fuente: Defensoría del Pueblo).

· Elecciones 2006, 2011, 2021 y 2026: Procesos electorales en los que se utilizó el "cuco" de Venezuela para desacreditar a opciones progresistas.


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