RECUERDOS DE MI PADRE (QEPD)
Los viajes que has realizado a diferentes pueblitos de nuestro ande comunitario (a comunidades campesinas), a lomo de caballo Zorrito, Nogalcha, Yanagallo y Pukapuncho. Junto con tus machos cargueros (llama urqus), mi primer viaje cuando tenía mis siete añitos: travesía innolvidale. Quería repetir esos viajes contigo, padre. Recordar los caminos, las saywas y apachetas de cada cumbre y abra, al son de las esquilas melódicas del broncilo, chawar, puku-puku, etc. Bajo el liderazgo de las llamas "delanteros": Largavista, Liwli, Llawlli, Sirp’i... Rumbo a Cotahuasi, Mungui, Huarcaya, Pampamarca, Huarhua, Belenca. (comunidades quechuas de Arequipa); a Huancaray, Pocohuanca, Yanaca, Chalhuanca, Mollebamba, Calcauso, Colca, Caraybamba... (comunidades quechuas de Apurímac). Y, a San Javier de Alpabamba, Huallhua, Rebacayco, Pucará, Anizo, Huanacmarca. (comunidades quechuas de Ayacucho). Arriero andino fuiste, gracias por llevarme a esos pueblos. Recuerdo sus culturas diversas y gentes dignas. Gracias, para mi cabeza fue inmensa información y para mi corazón de cerquita valoración.
3. "Conceptos" del amor "chapada a la antigua"
Gracias, padre de hablabarme de grandes hombres peruanos: eso es un "poeta", aquello es un "héroe" y un "líber" (solías decir, en vez de líder). Así tienes que ser. Aunque a mí la idea no me gustaba ni pretendo serlo ningún poeta, heroe ni lider, pero no te defraudaré ser un buen ser humano y simplemente asumiré esa máxima quechua que me enseñaron: "imaña hayk´aña kaspapas allin-ruan kakuna; doctorña, abogaduña, civilña, imaña kaspapas allin-runa kana", cualquiera sea el caso, siempre ser gente de bien y del bien, procuraré eso para que siempre estés orgulloso de mi.
Gracias, papá, por tus halagos y referencias en mi primera edad escolar. Nunca olvido, cuando llorabas junto a mamá con mis diplomitas escolares: "Hijo de un borracho y de una punatica es primer puesto cada año donde sea y con quién sea". Eso era cierto, soy hijo de una "punatica" digna y sabia mujer, hijo de un padre que el trago amargo de la vida quiso opromir en sus penas. Si algo aprendí para la vida (y para sacar diplomitas) es de ustedes, de sus adversidades que nos tocó vivir y de sus orientaciones matutinas. La adeversidad (y no la facilidad) es la partera de la genialidad humana, quizás.
Gracias también, por tus chanzas que tú mismo te reías de tus bromas y ocurrencias. Un día cualquiera entre amigos y compadres, te autodenominaste Roncalla, más que nombre despectivo como inspiración de un líder comunero de los pueblos de Coronel Castañeda (Parinacochas, Ayacucho) en los años '60, '70. Pero la ignorancia de tus detractores creía que era un adjetivo y insulto. Solías asentir con silencio insolente y orgullo: «Hagamos creer que es insulto, pero éstos tontos no saben dónde están parados». Fuiste orgulloso e irreverente en algunos casos. Y cuánto admiré tu memoria e inteligencia, tu razonamiento a los números (solo con primaria), hasta hacer una honda (Waraka) era matemática, memoria lógica para ti.
Gracias papá, por enseñarme que a la gente buena hay que saber admirar, valorar y respetar: kukallatapas akurukuna kuska, chiri yakullatapas upyrukuna kuska. Gracias por eso. Y con ejemplo, admirabas a mucha gente, a tus mayores del pueblo. Decías admirar, en el deporte: a don Polinario Mena, Bernardino Ñahuinlla, Santiago Aroni, Abdías Ancco, tus mayores, y otros de tu generación, aun cuando eran los equipos de Cocharcas y Niño Jesús de Colca. En lo comunal-social: a don Asunto Anampa, los hnos. Alejandro y Timoteo Ancco, Santiago Cayllahua,Telésforo Atiquipa, Segundino Condori, Fidel Ñahuinlla. Y muy en especial a don Samuel "Hache" Huamaní. En el campo musical típico: a Baltazar Atiquipa, Gonzalo Aroni, Luis Huamaní, mi abuelo Antonio Cuipa; en el plano religioso: a Manuel Aroni, Cornelio Cuchillo, Damián Aroni, José Atiquipa. Y así, otras personas que no recuerdo ahora. Esa humildad de reconocer más allá de todo, me enseñaste. Cada uno se gana su diploma decias referiéndote a los arriba mencionados. Casi uno nunca es igual al hijo, hermano y padre; o bien es peor, o es mejor, pero igual no somos" decías. Y rematabas: "por eso ustedes hijos tienen que ser mejor que yo, si yo soy peor en algo, no repetir ustedes, es el secreto". Gracias padre por esas sabidurías espontáneas.
5. Identidad cultural más que la política partidaria
Gracias por escuchar y bailar los huaynos, wakatakis, carnavales y todo los uywa taki. En mi ignorancia adolescente, quizás les reproché sus lindos huaynos. Ahora soy ferviente hechura de esos huaynos, takis y de toda expresión en runasimi: Rit'i k'ucho maqt'a (carnaval), Vamos wawqicha (canto llamero), Caballo bayucha (kawallo taki) y Lomas phuyucha (waka taki) de tu autoría espontáneo, espero pulir más sus letras y en tu memoria seguir cantando, bailado, llorando, recordando nuestras vivencias y realidades.
Gracias papá, por esas preguntas incómodas, cuestionadoras y otras conversaciones amenas que me brindaste. Me podías discutirme de todo, como decías para "descubrir". Sobre la política, religión, amor, fútbol, comunidad, etc. Me sorprendías como un padre de las alturas de Llancaymarca, cómo sabías algo básico de la realidad nacional. Ahí estaba entonces el menú de radio emisoras que te informabas, desde Lima para ti eran para todo chawa-chawa llullakuna o wañu-wañu contra el poder –como solías describir a las radios de la capital por no ser críticos con los "suwas", rateros políticos y poderosos. Mientras las emisoras sureñas de Cusco y Arequipa (tus favoritas) eran más objetivos y creíbles: yaqachataraq willarikamunku, qari-qari llaqtaparimayninta, suwakunatapas q´ala uyanpi ninku –decías–. Así entendías a tu manera el centralismo mediático (emisoras de Lima) y su complicidad con la corrupción y el poder, miestras la emisoras de Cusco y Arequipa informaban con la verdad. Alli la rebeldía de un hombre informado aunque esté en su cabaña a 3,500 msnm. Y también estabas atento sobre de la selección peruana de fútbol, un ferviente hincha de la bicolor fuiste, que sólo faltó flamear la bandera nacional de partido en la cima de Qori Cabildo Pata.
Gracias por contarme con memoria lúcida y ojo crítico sobre dos de tus experiencias del Perú: las reformas del gobierno de Juan Velasco Alvarado, sobre la Reforma Agraria "el único gobierno bueno" decías; tambien por contarme sobre la violencia de los años 80 y 90, donde perdiste a tio "Facu", tu unico hermano que se quedó en Pukacorral y Llancaymarca, pero lo perdiste muy joven en esta asonada del movimiento de la guerra interna que nos enlutó a la familia. Reforma Agraria y el movimiento de Sendero son dos acontecimientos que remecieron hasta en las punas más inhóspitas y a las gentes más humildes del Perú profundo.
Gracias por tu sinceridad de reconocer con dignidad y transparencia la vida que les tocó vivir junto a mamá: “Arí, kuka akusqayqa yachasqam, tragutumasqayqa yachasqan, pero manan layqachu kani, man suwachu kani, manan llunk'uchu kani” (Sí, lo que chaqcho mi coca, bebo mi caña es cosa pública y sabida, pero no soy brujo, ladrón ni soy sobón de nadie). Esto en respuesta, a gente de falsa moralina y a los "tinterillos rateros" del pueblo, a los "serviles y sobones" –como solías decir–. también a las gentes que aparentan ser "buenos", pero que practican maldades, alimañas y "brujerías". Todo ese adefesio mágico tanático, que quizás, a la gente que cree les funcione o les sirva, pero eso mismo los pasará factura a aquellos seres de la oscuridad, decías: "que esa gente va pagar todo el daño que nos hicieron", en tu memoria, dolor y honor, yo te creo padre con toda la fe posible. Solo en tu memoria padre y con el ejemplo de mi madre, todos tus hijos queremos hacer el Bien, trabajar más, estudiar más y estar con la Verdad. Desde la tierra aquí nosotros y desde arriba con tu bendición, querido padre.
6. Conclusión inconclusa
Te escribo también, para hallar alguna respuesta, ya que no estás junto con nosotros, ¿dónde estás papá? Acaso, ¿junto a mis recordados tíos Javier y Facundino Cuipa Atahua, ¿mi tía Valentina Calla Atahua y el tío Andrés Condori Huamani? ¿Estás junto al querido bisabuelo Manuel Cuipa Panuira, junto a mi abuelo Antonio Cuipa Ancco y el papá Valentín Chancahuaña Álvarez? ¿Ya te encontraste con mis queridas abuelitas: mi mamá grande Justina Torres Arista y mamita Gumercinda Atahua Quispe? ¿Dónde estás padre querido?
Te escribo con lágrimas en los ojos. Hoy recuerdo que fui el hijo más querido, y nunca más hallaré ese cariño y aliento tuyo padre. Yo igual te quise, te admiré desde lo profundo de mi ser. Y te llevaré como inspiración constante en mi camino. ¿Y sabes por qué papá? Porque soy alguien que quiso (y aún quiere) un mundo mejor y justo para todos. Ése alguien cuando pierde un ser querido, no sabes el dolor que se siente es indescriptible. Hoy con tu ausencia, estamos aquí con nuestro “
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